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El microorganismo se adquiere por vía oral (ingestión de comidas y bebidas contaminadas) o por contacto con animales infectados. Campylobacter jejuni es sensible al pH gástrico, por lo que debe ingerirse un inoculo de 104 para que se produzca la infección, sin embargo en algunos casos es altamente infectante, provocando la infección con dosis del orden de 500 microorganismos.

El principal mecanismo de patogenicidad de Campylobacter es la invasión de la mucosa intestinal, en forma similar a Shigella. La invasión de la lámina propia se observa tanto a nivel del intestino delgado como del colon, y el resultado es generalmente una enterocolitis inespecífica, que puede incluir los siguientes hallazgos: degeneración y atrofia glandular, pérdida de la producción de mucus, abscesos de las criptas, y ulceración de la mucosa epitelial.

En EEUU, registros indican que C. jejuni se aísla con mayor frecuencia que Salmonella y Shigella. En Inglaterra, los aislamientos reportados de Campylobacter spp. también superan a los de Salmonella y Shigella en conjunto. En Dinamarca constituye la causa más común de enfermedad zoonótica transmitida por alimentos. Debido a su elevada incidencia, así como a su duración y posibles secuelas, la diarrea por Campylobacter tiene gran importancia desde una perspectiva de Salud Pública y socioeconómica.

En países subdesarrollados, en particular en América Latina, la realidad es diferente. Estudios de años recientes en niños con diarrea muestran que, dependiendo de la región y el origen de población estudiada, Campylobacter se encuentra en un porcentaje menor que otras bacterias; predominan principalmente E. coli enteropatógeno y Shigella.

En los países en vías de desarrollo, la transmisión a través del agua, el contacto directo con animales y las fuentes ambientales son las principales vías de infección en seres humanos. Al igual que otras infecciones entéricas, la vía de transmisión fecal-oral entre individuos infectados es posible, en especial entre niños sin control de esfínter o en ambientes con malas condiciones sanitarias. La transmisión a partir de personas infectadas asintomáticas que manipulan los alimentos es extremadamente rara, pero es frecuente cuando la infección es sintomática, lo que justifica la exclusión de tales trabajadores del entorno laboral mientras se encuentran afectados.

Categories: Actualidad

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